POESIA Afirma Roberto Fernández Retamar
El ser humano no puede prescindir de la poesía
A punto de cumplir los 78 años de edad, este poeta y ensayista cubano afirma que la poesía es un arte y como las demás artes pone en tensión muchas de las posibilidades del ser humano, entre ellas la imaginación y la fantasía
“Espero que sientan los mejores momentos, si es que existen. Espero que se sientan alimentados, inquietados, perturbados y esperanzados”; estas son las sensaciones que el reconocido escritor cubano, Roberto Fernández Retamar, quisiera provocar en sus lectores.
Invitado a Venezuela para participar en el V Festival Mundial de Poesía, que se realiza en todo el país del 18 al 25 de mayo, este destacado exponente del coloquialismo hispanoamericano, además de poeta y ensayista, es presidente de la Casa de las Américas (Cuba), institución que divulga, investiga, auspicia, premia y publica la labor de escritores, artistas plásticos, músicos, teatristas y estudiosos de la literatura y las artes; cuya comunicación fomenta el intercambio con instituciones y personas de todo el mundo.
Een el marco del Festival, la Biblioteca Ayacucho bautizó su libro de ensayos sobre poesía Con las mismas manos, en el que se pueden ver estas dos vertientes de su tarea literaria.
Cuenta que empezó a escribir poesía a los 15 años y lo continúa haciendo hoy, a punto de cumplir los 78 y que este arte lo impactó al descubrir al poeta modernista cubano Julián del Casal (1863-1893), cuyos textos lo impresionaron.
“Leí unos cuantos versos 50 años después de su muerte y me sentí completamente estremecido. Atribuyo a esa lectura el inicio de mi inclinación hacia la poesía, porque tenía diversas. También me interesaba la matemática, pensé que iba a ser matemático, pero finalmente me ganó la poesía”.
Aunque sus primeros poemas estaban muy influidos por este autor y por muchos otros que iba leyendo, dice que realmente comenzó a encontrar una voz propia muchos años después, alrededor de los 20 años, cuando pudo imprimir un cuaderno de poesía que se llamó Elegía como un himno.
Posteriormente, en 1952 salió editado Patrias, el cual recibió el Premio Nacional de Poesía. “A partir de allí fui conocido como poeta en mi país”, recordó. Hoy lleva más de una decena de libros publicados, múltiples premios y reconocimientos y es además una referencia literaria.
Sobre ser una influencia, Roberto Fernández Retamar expresó que "algunos poetas de generaciones más jóvenes que yo, han tenido la bondad de decir que mi poesía no les ha sido ajena. La palabra influencia es un poco temible, sobre todo porque da la impresión de que cuando se habla de influencia se habla de una fuerza que va, digamos, de A a B y se olvida que la influencia muchas veces el poeta, el artista en general, la está buscando; entonces no es de A a B sino de B a A", sostuvo.
Es un alimento que se busca, aseguró, y “lo que se llama las influencias, a veces no son sino la revelación de una familia espiritual por encima de las generaciones y por encima de las diversidades de muy distinta naturaleza”.
En cuanto a cómo nace su poesía, sostiene que simplemente de la realidad. "Tanto de la realidad real como de la imaginada. No hay que olvidar que la poesía es un arte y como las demás artes pone en tensión muchas de las posibilidades del ser humano, entre ellas la imaginación, la fantasía; pero no hay que olvidar tampoco que todos estamos inmersos en la realidad, somos parte de la realidad, somos realidad nosotros mismos. Entonces mi poesía vive de esas fuentes: de la imaginación y de la realidad'.
Lo que sí asegura es que un poeta debe escribir bien, lo mejor que pueda, siendo ese su deber primero.
“En poesía, en arte en general no existe izquierda ni derecha. El arte en general, la poesía en particular, tiene dos posibilidades: o es buena o es mala. Si es mala para qué hablar de ella y si es buena saludémosla venga de donde venga y sean cuales fueren los criterios que tiene el artista”, agregó.
Por otro lado, al preguntarle su opinión de la utilidad de los festivales de poesía, Fernández Retamar, manifestó que sirven para que se reúnan poetas muy diversos, para intercambiar criterios, para que uno conozca la poesía de otros países, generaciones y tendencias.
“El festival es eso, es una fiesta. Una fiesta de la poesía, de la imaginación y de la diversidad”, dijo.
Sobre la importancia de recitar las creaciones, el poeta cubano señaló que aunque no todo el mundo lee bien sus versos, no es el caso de la mayoría de los poetas.
“Indudablemente, la voz subraya muchos aspectos que están como dormidos en la escritura y que la lectura hace despertar y aflorar”.
Le hubiese gustado por ejemplo, que existieran grabaciones de Federico García Lorca o César Vallejo, tal como ha oído a T.S. Elliot o a Dylan Thomas.
Acerca de sí la poesía llega actualmente a la gente, Fernández Retamar citó a un un misterioso poeta francés nacido en Montevideo (Uruguay) y que firmaba como Lautreamont, quien decía que la poesía debe ser hecha por todos.
“Yo creo que la poesía existe como una realidad carnal, como una posibilidad en todos los seres humanos. Creo que en términos generales, la gente consume mucha poesía sin saber que es poesía. Por ejemplo las canciones están hechas sobre poemas, son poemas que se cantan y si no les gusta la poesía, están oyendo un bolero y eso es poesía”, afirmó.
“No se trata de algo de lo que se pueda prescindir. El ser humano no puede prescindir de poesía ni de arte en general, incluso cuando no lo sabe”, agregó.
Recordó cómo en sus inicios la poesía no se leía sino que se cantaba con una lira, de ahí que le llamaran “lírica”. Por eso mismo él propuso que con los cantautores como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés se hablara de “guitárrica”, al ser poetas que cantan.
Asimismo, se muestra optimista con el panorama poético Latinoamericano, el cual considera como muy impactante y muy creador, y no desde ahora, sino desde finales del siglo XIX, cuando surgió lo que se iba a llamar luego Modernismo.
“El modernismo fue la entrada de la poesía hispanoamericana en su madurez, con figuras como José Martí, Julián del Casal, sobre todo Rubén Darío, que fue el gran emisario del modernismo. A partir de ese momento, la poesía, por lo menos la hispanoamericana, ha alcanzado un alto nivel que se mantiene hasta nuestros días. Y en los años sesenta del siglo pasado, se produjo una eclosión de narrativa hispanoamericana y además se produjo su aceptación y recepción por el mundo. Ese crecimiento que alcanza la narrativa en esos años ya había sido alcanzada por la poesía mucho antes, y desde entonces, con altas y bajas ha conservado su nivel”, afirmó Retamar.
ABN