En dicha reunión que se efectuó en la tarde del 13 de abril, el
entonces embajador de España en Caracas, Manuel Viturro, se reunió
junto con su colega de Estados Unidos, Charles Shapiro y Pedro
Carmona Estanga para pedirle que mantuviera la situación dentro de
un aparente trámite de legalidad.
La tarde anterior Carmona había expedido el llamado Decretazo que
clausuraba la Asamblea Nacional y esa situación preocupaba a
Estados Unidos y España, tal y como se lo dijeron los dos
diplomáticos a Carmona.
"La reunión nos permitió incluso subrayar nuestra sorpresa por la
disolución de la Asamblea y decirle que actitudes como esa podían
hacer difícil que pudiésemos en el futuro, expresar nuestra amistad
hacia él y nuestra comprensión hacia el anunciado proceso de
consolidación de las instituciones democráticas en Venezuela",
rezaba uno de los muchos telegramas enviados por Viturro de la
Torre a su Cancillería en Madrid.
El contenido de tales telegramas fue revelado este miércoles por el
canciller Moratinos, en el pleno del Congreso español, en medio del
intenso debate que enfrenta el gobierno del Partido Socialista
(Psoe) en el poder, con sus opositores del Partido Popular (PP),
luego que el propio Moratinos, con motivo de la visita de Chávez a
España durante la semana pasada, dijera que el PP -en el gobierno
hasta abril de este año- había apoyado el golpe de Estado en
Venezuela.
"Fuimos recibidos -decía el telegrama de Manuel Viturro, del 13 de
abril- por el Presidente del Gobierno provisional, Pedro Carmona, y
por el Ministro de Asuntos Exteriores, José Rodríguez Iturbe. Desde
primer momento, puntualizábamos que se trataba de una gestión de
representantes de dos países amigos de Venezuela que por su parte
se consideraban amigos del Sr. Carmona y que la gestión no tenía
por objeto inmiscuirnos en asuntos internos".
De esa manera, el gobierno del PP de José María Aznar seguía el 13
de abril apoyando el golpe, al que ya había dado un primer
espaldarazo con la declaración conjunta suscrita con Estados
Unidos.
En dicho texto -advirtió ayer Moratinos-, "se expresaban el deseo
de una normalización democrática plena, la consolidación de las
instituciones democráticas con ayuda de la Organización de Estados
Americanos", sin hacer ningún cuestionamiento a la ilegal
presidencia de Carmona, ni preguntarse por la situación del
presidente Chávez, quien permanecía retenido. Cuatro países,
Argentina, Chile, México y Brasil, se negaron a firmar esa
declaración y, al contrario, promovieron un pronunciamiento del
Grupo de Río que condenara de forma categórica el ataque a las
instituciones venezolanas.
Moratinos presentó ante los diputados otros de los telegramas que
Viturro enviara a Madrid en los días previos al golpe, para
demostrar que el gobierno del PP tenía suficientes elementos de
juicio para comprender lo que estaba ocurriendo en Venezuela en esa
primera quincena de abril.
A la una de la madrugada del 12 de abril, hora de Caracas, Viturro
escribió a la Cancillería: "...estrategia oposición dirigida a
conseguir salida Presidente Chávez a través presión ejército, está
dando, pues resultado. Confederación Trabajadores Venezuela
patronal aprovecharon conflicto Petróleos de Venezuela Sociedad
Anónima (Pdvsa) para conseguir movilización masiva población
caraqueña que por su parte puso ayer tarde muertos necesarios para
provocar intervención ejército, única fuerza en este país, frente a
debilidad partidos políticos oposición, capaz de poner fin al
Gobierno del Presidente Chávez".
El 9 de abril, el diligente Viturro, había escrito:
"Siguen los rumores de golpe de Estado militar y se ha confirmado
presencia en Caracas del General Enrique Medina Gómez, destinado en
Washington como representante de Venezuela en Comité Militar OEA,
que goza de gran prestigio entre Fuerzas Armadas y que, se dice,
podría liderar golpe cívico militar en unión de Efraín Vázquez
Velasco, Comandante del Ejército de Tierra".
Y un día antes, el ocho de abril, habló de la estrategia que tenían
los opositores para generar violencia: "...circulan rumores
distintos sectores oposición, vinculados preferentemente a Bandera
Roja, están recibiendo algún tipo armas para generar en momento y
lugar adecuados (se menciona universidad Central Venezuela-Caracas)
situación caos que pudiera llevar, intención citados grupos, a
intervención ejército (Tierra, Armada y, más dividido, Aire) para
restablecer tranquilidad y, llegado el caso, establecer junta
patriótica, que contaría, por primera vez, con apoyo totalidad
partidos oposición".
Luego de una documentada exposición, y tras leer estos telegramas,
Moratinos concluyó:
El gobierno de Aznar "no condenó el golpe de Estado, lo endosó y le
ofreció legitimidad internacional".
La polémica sobre el apoyo del gobierno de José María Aznar al
fallido golpe se encendió una vez que Miguel Ángel Moratinos
refrendó las declaraciones echas por el Presidente Hugo Chávez,
durante su visita a España, la semana pasada.
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