Dalia Contreras festeja la medalla de bronce
"Tengo el corazón muy grande"
En la semifinal, la venezolana se midió con la tailandesa Buttrec Puedchpong, quien puntuó con un latigazo de pierna zurda para igualar 2-2 y forzar el desempate
La primera medalla de Venezuela en los Juegos Olímpicos de Beijing llegó finalmente de las piernas de la pequeña y aguerrida taekwondista Dalia Contreras, quien consiguió la presea de bronce en la categoría de menos de 49 kilogramos, tras derrotar 1-0 a la africana Mildred Alongo en el combate de repechaje que decidía el tercer lugar del podio.
"Agradezco a toda Venezuela el haber seguido mis pasos desde que comencé en el taekwondo", dijo conmovida hasta las lágrimas y dichosa por haber sido la encargada de colocar el nombre de nuestro país en el medallero, justo el día en que cumplía veinticinco años de nacimiento.
"El mejor regalo que recibí es esta medalla de bronce. Se la dedico al país, y especialmente a mi madre, a mi familia, a mis entrenadores y compañeros, que siempre me apoyaron para llegar hasta aquí".
En sus segundo Juegos Olímpicos, la menuda combatiente oriunda de Cabudare, estado Lara, cerró el ciclo que había dejado abierto en Atenas 2004, donde llegó como candidata firme a ganar una medalla, luego de ocupar el tercer puesto en los mundiales de Corea 2001 y Alemania 2003, y se despidió en cuartos de final, sin cumplir el sueño de subir al podio.
Esta vez, estuvo a pocos segundos de meterse en el pleito final por la medalla de oro, gracias a sus triunfos 4-2 sobre la alemana Sumeyye Gulec en la ronda de las 16 mejores; y 3-2 ante la estadounidense Graig Charlotte, tercera en el campeonato del mundo de 2007.
El período extra fue una lucha de miramientos, de amenazar sin concretar el ataque, en el que Contreras hizo contacto en el peto de los árbitros. Ante el empate sin puntos en muerte súbita, los jueces consideraron que la asiática había hecho más méritos para ganar el combate y la derrota envío a la larense hacia el repechaje por la medalla de bronce.
"El combate estuvo muy parejo y el resultado es parte de lo que ocurre en un la competencia, porque en muerte súbita puede pasar cualquier cosa", resaltó. Estaba un poco desanimada por esta derrota, pero pasé la página rápido, recuperé mi ánimo y me puse fuerte mentalmente para el siguiente enfrentamiento por la medalla de bronce. Apliqué la estrategia que me dijo el entrenador y logré el triunfo", analizó la pelea decisiva por el tercer puesto en el podio.
La más dura fue la gringa
Durante todos los combates, la venezolana tuvo que compensar su baja estatura y su menuda contextura con una dosis extra de agallas, ante unas rivales que la superaban en talla y fortaleza física.
"El combate más difícil fue contra la estadounidense Craig Charlotte", rebobina la película de su vida. "Es una chica muy fuerte, pero Dalia Contreras tiene un gran corazón y creo que eso fue lo que me hizo conquistar el triunfo", comentó.
En el lance final por el bronce se midió con la keniana Alongo, una luchadora de piernas largas y que entra con mucha fortaleza, a la que dominó aplicando la astucia aprendida durante 14 años de entrenamientos en legendario gimnasio de Hung Ki Kim, donde han salido todos los medallistas olímpicos del taekwondo nacional: Arlindo Gouveia, ganador de oro en Barcelona 92, cuando esta especialidad era de exhibición, y Adriana Carmona, doble medallista de bronce también en la ciudad condal y en Atenas 2004; una lista selecta a la que se añade el nombre de Dalia Contreras.
"En el último combate pensé en mi mamá, que siempre ha sido mi inspiración", destacó. "Seguí las indicaciones de mi entrenador Sehong Kim que me dio ánimo y me pidió que atacará con la patada de vuelta, porque era un riesgo ir de frente contra la africana. Salí con todo para ganar este crucial enfrentamiento".
El combate terminó igualado a cero puntos en el primer round, pero la venezolana hizo valer su velocidad de piernas para girar con el pie derecho y conectar con el izquierdo el peto protector de la africana. Por ese idéntico camino vinieron los dos puntos en el segundo acto que dejaron la mesa servida para el bronce. En el último asalto, Contreras insistió en buscar el combate con garra, y fue sancionada con un punto menos, pero el triunfo jamás estuvo en riesgo y al consumirse el reloj desató el festejo de todo el país con su triunfo.
"Salí corriendo del combate, con una alegría que no podía ni hablar. Solamente lágrimas de felicidad", confesó al tiempo que destacaba el hecho de ser la segunda mujer en ganar medalla olímpica por Venezuela.
"Las mujeres siempre echamos para adelante. No sólo son las mises las que representan al país. Las deportistas siempre damos la cara por Venezuela”.
Una vez instalada en el podio olímpico por su cabeza solo pasaron las imágenes de sus seres más cercanos "pensaba en mi familia, en lo contento y orgullosos que estaban de mí, por haber ganado esta medalla después de tantos años de sacrificio. A mis compañeros de la selección también les agradezco el apoyo que me dieron en el gimnasio desde el primer momento".
El hecho de que Venezuela no había conseguido subir al podio en Beijing, en nada afectó el rendimiento del la atleta.
"Cuando subí a la colchoneta pensaba en que todavía no habíamos ganado una medalla, pero con mi experiencia supe manejar las cosas y no dejé que nada me afectara", recalcó.
Sobre el sueño de ganar una medalla olímpica resaltó que cuando se inició en el taekwondo su meta era competir en unos Juegos Olímpicos.
"No soñaba con ganar una medalla. Lo que me importaba era estar allí. Ir a Atentas 2004 fue una gran motivación, y la medalla de Adriana me inspiró para dedicarme con más ímpetu a los entrenamientos para cumplir con esta meta".
Mindeporte