Ministerio del Poder Popular para la Comunicacion y la Informacion
Buscar:
Caracas, 21 de noviembre de 2008
18 de junio de 2008
La esgrima criolla superó sus topes históricos de asistencia a Juegos Olímpicos
Rubén Limardo es una de nuestras 105 esperanzas olímpicas y ha dedicado 17 años, de los 22 que ha vivido, a la práctica de la esgrima, para alcanzar éxitos como dos Copas Mundiales Juveniles de Esgrima y medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 2007. Ahora se ha planteado el reto de alcanzar una presea olímpica
Por: Dexy García (*)

La esgrima venezolana está catalogada como una de las potencias deportivas de América. Se ubica como la primera potencia suramericana, como la tercera selección en todo el continente y se disputa el primer puesto en América Central. Esta distinción se ha logrado gracias a los éxitos recientes que la han impulsado a imponer un nuevo registro histórico con 8 atletas clasificados a los Juegos Olímpicos Beijing 2008.

En este grupo exitoso de atletas destaca el apellido Limardo, por los logros de los hermanos Rubén y Francisco, quienes se han ganado un lugar especial en esta disciplina.

Rubén Limardo es una de nuestras 105 esperanzas olímpicas y ha dedicado 17 años, de los 22 que ha vivido, a la práctica de la esgrima. Ha logrado éxitos como dos Copas Mundiales Juveniles de Esgrima, medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 2007 y ahora se ha planteado el reto de alcanzar una presea olímpica.

Este joven deportista se perfila como una estrella olímpica, tanto por su agilidad con la espada, como por la disciplina y esfuerzo que día a día hace para ser el mejor. Es el mayor de tres hermanos con los que tiene la dicha de compartir su pasión por el deporte de las espadas y los sables.

Habla a menudo de su hermano Francisco, sus logros los narra en plural, y es que los hermanos Limardo tienen una relación muy estrecha, porque desde muy niños se fueron a otro país, sin la compañía de sus padres, para desarrollar su carrera deportiva.

¿Cómo evalúas tu carrera, desde que competías en la categoría juvenil, hasta hoy que has conquistado un cupo para los Juegos Olímpicos de Beijing?
“Esto se inició a través del entrenador, que es nuestro tío Ruperto Gazcón; él es esgrimista, se graduó en la Unión Soviética y desde muy joven la practicó. Al principio fue muy duro porque no veíamos resultados, el entrenador nos decía que no pensáramos en eso, que los resultados vendrían solos, su consejo siempre fue: tienen que tener fe y prepararse bien para el futuro”.

A los siete años de edad, y con sólo ocho meses de entrenamiento, Rubén fue Campeón Nacional en la categoría juvenil; ese sería el preludio para ganar un título mundial y la Copa Mundial de Esgrima Juvenil, la cual ganó por dos años consecutivos.

No oculta su satisfacción por haber alcanzado el cupo para Beijing 2008 “para mayor satisfacción ahora estamos en las olimpiadas, gracias al gran trabajo que hemos hecho, éste era el sueño de nuestro entrenador, él dijo alguna vez que llevaría al equipo a los juegos olímpicos, y la gente no le creía. Pero desde el año 2005 Wolfgan Mejias, Francisco Limardo, Silvio Fernández y yo venimos trabajando muy duro, fue así que lo logramos”.

¿Qué han significado todos esos logros?
“Mucho sacrificio, amor, constancia y dedicación. Me inicié a los 7 años y ya tengo 17 en esgrima. Al principio fue muy duro porque a los 14 años me fui para Europa sin mi familia, solamente con mi hermano y un grupo de atletas”. Llegamos a Ucrania, a resistir las inclemencias del clima y la frialdad de la gente. No cambio la sonrisa de mi gente”.

“Andábamos como niños aventurando por el mundo, pero gracias a eso fue que conocimos la constancia y la disciplina, en esos momentos pensé que algún momento sería campeón olímpico, no sé cuándo, pero mientras esté vivo y en el deporte daré el máximo para ser un buen atleta y estar en el puesto número uno”, afirmó.

¿En qué momento dejaste de ver la esgrima como un juego de niños, para dedicarte con mayor responsabilidad y conciencia?
“Al principio era un juego, porque nos agradaba estar con los amigos y el bochinche, después de ser campeón nacional juvenil a los 7 años tuve una fractura, en la mano derecha, y le dije al entrenador que quería practicar con la izquierda; se me hizo incómodo al principio, pero luego le agarré el estilo. Creo que ese momento me sirvió para ponerle más seriedad. Luego, en Ucrania, a los 14 años vi como es la esgrima internacional, fui a mi primer campeonato el año 2000, en Estados Unidos, y allí tome mi carrera en serio”.

¿Cuáles deben ser las cualidades de un esgrimista?
“Para el esgrimista, la clave está en querer y asumir la responsabilidad con el deporte. Hay que llegar primero al entrenamiento y salir de último, porque siempre hay algo por aprender. Tenemos las características de nuestro entrenador, porque nunca nos dio mal ejemplo, solo tomamos una copita en el brindis del 31 de diciembre. No me van a ver en una discoteca trasnochándome, nos alimentamos bien, nos cuidamos porque por una noche de trasnocho pierdes un día de entrenamiento”.

Al ser consultado sobre cuál de los títulos que ha obtenido es el que le ha dado más satisfacción, nos comenta que desde que inició la carrera ha estado de número uno en siete competencias seguidas, y a pesar de eso no se esperaba ganar la dorada en los Juegos Panamericanos, Río de Janeiro 2007, “porque no era el favorito y los cubanos siempre son fuertes, pero una vez que empecé la competencia me sentí en ambiente, preparado y sin desespero, me di cuenta que era mi momento y la aproveche para ganarle a Andrés Carrillo”. 

Conoces la gloria del triunfo, pero en los momentos que le ha tocado a tus contendores subir al podio ¿Cómo lo has internalizado?
“No me rindo y siempre tengo fe. Este año, en cuatro oportunidades seguidas, he perdido por un toque, pero yo no he perdido la fe porque sé que en cualquier momento puede llegar. Hay que saber que al buen deportista en algunos momentos le tocará subir y en otros quedarse abajo”.

¿Para ir a Beijing sientes la misma seguridad que en los Juegos Panamericanos?
“Tengo fe de que voy a tener ese título y si no es esta vez, será en otra. Esta será mi primera vez en unos Juegos Olímpicos, pero también puede ser la última y por eso tengo que aprovecharla al máximo”.

¿De no haber sido esgrimista a que actividad te hubieras dedicado?
“Practiqué voleibol, béisbol y me quedé en esgrima, pero de no haber sido deportista estuviera graduado y trabajando, porque fueron los valores que nos enseñó nuestra madre. Tal vez fuera maestro o administrador, de hecho estoy estudiando administración y más tarde quiero estudiar para ser profesor de deporte y continuar con la escuela de esgrima de nuestro tío”.

¿Haces algún ritual antes de ir a la competencia?
“Desde niño visualizo el momento del triunfo, y está comprobado el poder de la mente. Cuando escucho música techno me inspiro y siento que me están poniendo la medalla, siento la euforia de la victoria y hasta sudo”.

¿Y ya sentiste la medalla olímpica?
“Sí, ya viví ese momento”.

Rubén Limardo con sus toques certeros ha ganado reputación entre sus similares, “en el mundo entero ya se corre el rumor de que hay que estar pendiente con los venezolanos en las olimpiadas, porque estamos muy bien preparados, no somos los favoritos pero sabemos que podemos obtener buenos resultados”.
(*) dgarcia@minci.gob.ve
Rubén Limardo
Foto: Iván Ordoñez
Foto: Iván Ordoñez
Todos los derechos reservados. Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la información © Copyright 2006