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Caracas, 7 de enero de 2009
25 de abril de 2008
Reverendo Ramón Castillo, presidente de la Fundación Martín Luther King
Triunfo de Lugo en Paraguay es un éxito de las fuerzas progresistas del continente
Para el reverendo Ramón Castillo, presidente de la Fundación Martín Luther King, con el ascenso al poder del presidente electo Fernando Lugo en Paraguay, el próximo 18 de agosto, se marca un hito para la tierra guaraní, históricamente signada por la pobreza y un orgullo legendario. Este hombre de izquierda y líder religioso, totalmente identificado con las clases más pobres y los movimientos indígenas, promete grandes cambios para este país víctima de la corrupción

 Por: Yorkman Reinoso Ika



“Ustedes son los culpables de la alegría del pueblo paraguayo. Hoy podemos afirmar que los pequeños también estamos capacitados para gobernar. De ahora en adelante este pueblo será conocido por su honestidad, no por su corrupción”. Con estas palabras el obispo, Fernando Lugo, compartía su victoria con el pueblo guaraní, una victoria inédita en contra del poderoso y tradicionalista partido de derecha conocido como “colorado”. Un triunfo que a pesar de abrir el trecho para cambiar muchas cosas, supone un lógico enfrentamiento con los sectores dominantes de ese pequeño país latinoamericano.

Echar al traste con más de 60 años de una misma política tiene su precio, por lo cual se hace necesaria la pregunta ¿Podrá un hombre de izquierda y líder religioso marcar la diferencia en la tierra de los “Defensores del Chaco?”, el reverendo Ramón Castillo, presidente de la Fundación Martín Luther King, nos ofrece su visión respecto al futuro del pueblo paraguayo.

¿Reverendo, qué significado tiene para el continente esta nueva victoria de los movimientos de izquierda en la figura de un hombre religioso como Fernando Lugo ante la derecha del Paraguay?
Es una victoria para el continente, porque desde hace una década no se veía este cuadro en América Latina. Prácticamente Cuba -después del triunfo de la revolución- estuvo muchos años aislada, y es a partir del triunfo del presidente (Hugo) Chávez, que vino acompañado por los triunfos de (Evo) Morales en Bolivia, (Rafael) Correa en Ecuador, (Luiz Inácio) Lula en el Brasil y ahora Paraguay, quienes demuestran el resurgimiento de un pensamiento que coloca al hombre en el centro del poder, porque el poder es para servir al pueblo y no para servirse, algo secularmente postergado.

El triunfo de un obispo católico, contrario a las ideas retrogradas de su propia iglesia, forman parte de un proceso integrador y solidario al que se ha sumado el pueblo paraguayo, luego de más de 60 años de un dominio de la derecha -entregada a principios neoliberales-, algo que produjo un gran atraso que colocó a este pueblo en niveles de pobreza, analfabetismo, por debajo de Haití, algo en lo cual Bolivia ya ha tomado su rumbo.

¿Con esta victoria se está reescribiendo la historia política del Paraguay?
Sin duda, porque Lugo viene de ser o mejor dicho, sigue siendo, un sacerdote que pasó a servir en Ecuador y donde dedicó su tiempo a servir a los pobres, al igual que en Medellín, comprometido con la Iglesia de los pobres. Él regresa a Paraguay a realizar esa misma labor en donde se destaca como luchador social, y yo creo que el punto de inflexión que permitió hacer un quiebre y lanzarse al ruedo político, fue haber protagonizado una manifestación contra el presidente Duarte exigiendo reivindicaciones para los más pobres, algo que lo hizo entrar en contradicción con la jerarquía católica…

¿Y ese distanciamiento con la iglesia no pudo haber afectado o podría llegar a afectar la popularidad de Lugo siendo Paraguay un país tradicionalmente católico?
Claro, lo que pasa es que allá se repitió el fenómeno venezolano de la iglesia al tomar posición política y hacerle clara oposición a Lugo, incluso lo acusaron de comunista furioso. Algo falso, de hecho, él se comportó moderado y el resultado fue una aglutinación de sectores. La jerarquía católica a nivel de todos los países ha venido perdiendo espacios en el pueblo por no apoyar los procesos liberadores.

¿Quiere decir que se puede comparar la victoria de Lugo con la de Chávez en su momento?
Es comparable, de hecho Chávez sin ser un dirigente religioso, es un cristiano de una gran profundidad espiritual, algo que él sigue confesando. Ambos hablan de aplicar un socialismo con valores cristianos.

Entonces, ya que ambos comparten valores similares, ¿la relación entre los dos gobiernos apuntará a una comunión de ideas?
Te puedo decir que será armoniosa, integradora, son dos pueblos que se necesitan. Es un sentimiento de hermandad. Este es el momento crucial en la historia común de nuestros pueblos, algo que nos atañe a todos, y en la medida que se vayan incorporando pueblos, grandes o pequeños vamos ganando todos.

Ahora, Chávez tuvo que hacer frente a 40 años de gobiernos puntofijistas, como él mismo los llama. Lugo deberá hacer frente a más de 60 años de dominio de la derecha paraguaya. ¿Cómo cree usted que afrontará el nuevo mandatario guaraní a sectores que como bien se ha dicho, se niegan a perder muchos de sus privilegios e influencia política?
No será nada fácil. Como no lo ha sido ni para el propio presidente (Hugo) Chávez, ni para (Daniel) Ortega, ni para (Evo) Morales…el primer paso de Lugo, según manifestara, será consolidar las fuerzas que lo acompañaron en la victoria, ellos son una fuerza considerable de la centroizquierda. Sin embargo, el todavía presidente (Nicanor) Duarte, expresó que él se va a colocar al frente de la oposición, una oposición que será muy fuerte porque se resisten a perder los privilegios de una clase política oligárquica, a la cual le da comezón una victoria popular como ésta. Para ellos ver gente pobre entrando al Palacio de Gobierno, es terrible, algo que arrastran por una formación segregacionista.

¿El llamado factor guaraní?
¡Exacto! El factor Guaraní había sido secularmente ignorado por 500 años de postergamiento. El sector indígena paraguayo al igual que en Bolivia asumirá un papel históricamente negado, al igual que las clases más pobres, todo esto ha representado un shock muy fuerte para estas oligarquías. Pero eso sí, no pretendamos que sea algo fácil como te dije. A Lugo le queda es armarse de una gran fuerza espiritual acompañado del clamor de su cuerpo. Un líder no es sólo un conductor político, es también un conductor espiritual.

¿Se deben descartar los escenarios de violencia en un país lamentablemente signado por la sangre de luchas intestinas a favor del poder político, por ejemplo un golpe de Estado?
Ojala que no, es algo que no es descartable, la influencia militar en Paraguay siempre ha sido muy importante y no son tradicionalmente progresistas, de hecho muchos de ellos fueron formados en la Escuela de las Américas. Por lo que ese pensamiento se mantiene allí, es una fuerza ideológica difícil de vencer, pero yo creo que así como en Venezuela, el pueblo ganó a los militares para el proceso liberador, los paraguayos pueden hacer lo mismo, la experiencia liberadora se sigue acentuando, porque el pueblo de Dios viene de ser esclavo.

¿Y la Reforma Agraria que piensa impulsar Lugo no puede ser un detonante alejado de la discusión y más cercano a la confrontación?
Una Revolución como la que pretende Lugo siempre se enfrenta al problema de la tierra como uno de los principales, debemos poner la tierra a producir o decir que aún tenemos una soberanía cuestionada. Tenemos el ejemplo de Venezuela que está luchando por dar la tierra a su pueblo, y si Lugo quiere emular esas acciones debe poner la agricultura al servicio del pueblo.

¿Están los nuevos líderes religiosos girando su vista hacia la izquierda?
Yo creo que desde los años 70, y desde la aparición de la discusión de la Teología de la Liberación, el debate en torno al mensaje ha sido auténticamente liberador por lo que arroja el Evangelio. Esto lo digo por el desgaste de las jerarquías eclesiásticas que se preocupan más por mantener su estatus que por ayudar a los pobres. ¿Un giro hacia la izquierda? Creo que no sólo de líderes religiosos, políticos, sino de todos los pueblos de América.

¿Para finalizar, dejará el presidente Lugo de ser obispo?
No, el sigue siendo obispo según el Vaticano, porque aunque él renunció, el derecho canónico sólo se “suspende”, ya que el obispado no se puede quitar. En otras religiones cristianas se pierde pero en la católica no. Sólo que ahora ciertos privilegios como oficiar misas o matrimonios no podrán ser hechos por el nuevo presidente, sin embargo la oposición del Paraguay tendrá que tratar con un presidente y un obispo. 

yreinoso@minci.gob.ve

Yorkman Reinoso Ika/MinCI
Foto: Luis Cardozo
Foto: Luis Cardozo
Foto: Luis Cardozo
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